Marta Masanes Meruelo
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UN POCO DE HISTORIA SOBRE LAS “SETAS MÁGICAS”

7/7/2023

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En este artículo hablaremos de las épocas y los hechos más significativos de la historia de la humanidad con hongos psilocibes, como son:
  • Los hongos han desempeñado un papel sagrado en la cultura humana durante más de 9000 años.
  • La teoría del simio drogado sugiere que la psilocibina podría haber impulsado la evolución humana.
  • En la década de 1950, la ciencia moderna redescubrió la psilocibina gracias a Maria Sabina y Albert Hofmann.
  • La prometedora investigación sobre la depresión, la adicción y el trauma se vio interrumpida abruptamente por la política de la era Nixon.
  • A pesar de ser segura y no adictiva, la psilocibina fue etiquetada como una droga peligrosa por razones políticas, no científicas.
  • Hoy, la investigación sobre la psilocibina ha regresado. Con datos más sólidos, más financiación y la oportunidad de reescribir la narrativa.
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EL VÍNCULO MILENARIO ENTRE EL SER HUMANO Y LOS HONGOS SAGRADOS


El uso de hongos psicoactivos no es una moda reciente, sino una práctica ancestral que ha atravesado milenios, geografías y culturas. Desde tiempos remotos, estos hongos han sido honrados como aliados espirituales, portales de sanación y expansión de conciencia, valorados profundamente por su capacidad de abrir la mente y el corazón.

Pueblos originarios de todo el mundo los han utilizado en rituales sagrados, no para escapar, sino para conectarse más plenamente con la vida, con lo invisible, con la sabiduría interior. A través de estos encuentros sagrados, buscaban respuestas, claridad, dirección y alivio ante la adversidad.

Una de las teorías más intrigantes sobre su papel en la evolución humana fue propuesta por el etnobotánico y filósofo Terence McKenna, quien formuló la provocadora “teoría del mono dopado” (Stoned Ape Theory). Según esta hipótesis, el salto evolutivo que nos llevó del Homo erectus al Homo sapiens pudo haber sido facilitado por el consumo de hongos psilocibios. Estos compuestos, al estimular nuevas conexiones neuronales, habrían potenciado el desarrollo de habilidades cognitivas complejas como la imaginación, el lenguaje simbólico, la creatividad, la empatía y la espiritualidad. En otras palabras, los hongos podrían haber sido catalizadores en el despertar de la conciencia humana.

La arqueología nos ofrece pruebas fascinantes de esta relación ancestral. Una pintura rupestre encontrada en el desierto del Sahara, en Argelia —datada alrededor del 9000 a.C.— muestra a una figura humana danzando con hongos emergiendo de su cuerpo. Es considerada la representación más antigua conocida del uso ritual de hongos visionarios.

Asimismo, en la Península Ibérica, una pintura prehistórica hallada en España representa 13 formas similares a hongos, que muchos arqueólogos vinculan con el Psilocybe hispanica, una especie local con propiedades psicoactivas. Estas expresiones artísticas no solo muestran escenas de la vida cotidiana, sino que revelan la profunda conexión espiritual entre el ser humano, la naturaleza y la conciencia expandida.



LOS PSICODÉLICOS EN LAS RAÍCES DE LAS RELIGIONES ANTIGUAS 

Adentrarnos en la historia de los psicodélicos es también sumergirnos en los cimientos mismos de la espiritualidad. Cada vez más investigaciones sugieren que estas sustancias sagradas pudieron haber jugado un papel esencial en las primeras tradiciones religiosas, e incluso en los orígenes del cristianismo.

En su obra The Immortality Key, el investigador Brian Muraresku explora evidencias arqueológicas y textuales halladas en Europa y Oriente Medio, mostrando cómo los enteógenos transformaron la experiencia espiritual y moldearon buena parte de la cultura antigua.

Uno de los ejemplos más fascinantes es el de los Misterios Eleusinos, celebrados en Grecia hace más de 3.500 años. Este rito sagrado, rodeado de simbolismo y secreto, representaba el ciclo de la muerte y el renacimiento y era vivido como una experiencia de iniciación profundamente transformadora.

En el corazón del ritual se encontraba el Kykeon, una bebida ceremonial elaborada con cebada infectada por el cornezuelo de centeno (ergot), un hongo con potentes propiedades psicoactivas. Este brebaje habría inducido visiones, estados expandidos de conciencia y encuentros místicos con lo divino.

Se cree que grandes figuras como Platón, Marco Aurelio y otros pensadores y líderes de la época participaron en estas ceremonias. Más allá de lo individual, estas experiencias compartidas generaban un tejido común de valores y creencias, fortaleciendo la cohesión espiritual y social de sus comunidades.

Quizás por ello, no resulta extraño pensar que la práctica cristiana de beber vino como símbolo de lo sagrado pueda tener raíces más antiguas, ligadas a rituales enteogénicos que buscaban el contacto directo con lo trascendente.


Con el tiempo, sin embargo, estas tradiciones fueron perseguidas y silenciadas. La Inquisición, la colonización y, más tarde, la modernidad, borraron de Occidente el uso ritual de los enteógenos durante casi dos milenios. Los hongos y otras plantas sagradas quedaron relegados a la sombra, esperando el momento de ser redescubiertos como herramientas de sanación y conexión espiritual.



EL REENCUENTRO DEL MUNDO MODERNO CON LOS HONGOS SAGRADOS

¿Cómo volvieron los hongos a nuestra conciencia colectiva en tiempos recientes?
Aunque a menudo se le atribuye el hallazgo a su esposo, en realidad fue Valentina Wasson, médica pediatra, micóloga y científica rusa, quien descubrió su potencial y abrió la puerta a Occidente.

En 1955, Valentina viajó junto a su esposo Robert Gordon Wasson, un banquero y etnomicólogo estadounidense, a la sierra de Huautla de Jiménez, en México. Allí conocieron a la sabia María Sabina, chamana mazateca que los introdujo en una ceremonia con los hongos que ella llamaba con profundo respeto “Los Niños Santos”.

Acompañados por un traductor y un fotógrafo, los Wasson participaron de aquel ritual ancestral que los marcó profundamente. Fascinados por la experiencia visionaria y por la fuerza espiritual de los hongos, decidieron documentar lo vivido.

En 1957, publicaron su relato en la revista LIFE bajo el título “Chasing the Magic Mushroom” (“En busca del hongo mágico”). El artículo causó un gran impacto en Estados Unidos y, por extensión, en el mundo entero. Desde entonces, el término “hongos mágicos” quedó grabado en la cultura popular, marcando el inicio de una nueva etapa en la relación entre los hongos psilocibios y la sociedad moderna.



EL NACIMIENTO DE LA CONTRACULTURA PSICODÉLICA Y LA PROHIBICIÓN 

Podría decirse que los hongos mágicos “se escaparon” de los laboratorios y encontraron un nuevo hogar en la sociedad, donde sin proponérselo dieron origen a uno de los movimientos culturales más influyentes del siglo XX: la contracultura psicodélica, también conocida como el movimiento hippie.

En aquel entonces, el presidente de Estados Unidos era Richard Nixon, un líder acorralado por problemas políticos, amenazas de destitución y la presión social frente a la guerra de Vietnam. Los hippies, con sus voces colectivas y rebeldes, exigían un cambio radical y un rechazo a la guerra.

En un intento desesperado por frenar a este movimiento que desafiaba al sistema establecido, Nixon tomó una decisión que marcaría la historia: clasificó a los hongos mágicos como droga de Categoría 1 (Schedule I). Esta categoría implica que una sustancia tiene un “alto potencial de abuso” y “ningún uso médico aceptado”. Una definición que, sorprendentemente, la psilocibina aún conserva en muchos países hoy en día.

Sin embargo, la evidencia científica cuenta otra historia. Los hongos psilocibios:
  • No tienen dosis letal conocida.
  • No presentan toxicidad en las cantidades que producen estados alterados de conciencia.
  • Sus efectos fisiológicos desaparecen a las pocas horas.
  • No generan adicción.
En contraste con muchos medicamentos de venta libre, que puedes encontrar en farmacias, pueden ser mortales en dosis elevadas, los hongos se revelan como una de las sustancias psicoactivas más seguras en términos fisiológicos.

La prohibición de Nixon no solo silenció el potencial terapéutico de la psilocibina, sino que también retrasó más de 30 años la investigación en salud mental y, en ese vacío, millones de personas perdieron la oportunidad de beneficiarse de sus propiedades sanadoras.



LOS AÑOS DE NIXON: APAGAR LA LUZ

Como puedes ver, la decisión de prohibir los hongos psilocibios no se basó en hechos científicos ni en la protección de la salud pública. Fue una decisión puramente política. El miedo y la Ley de Sustancias Controladas se convirtieron en un arma para silenciar a las voces disidentes y, con ello, toda investigación sobre la psilocibina quedó en pausa.

Años más tarde, John Ehrlichman, jefe de política interna de Nixon, reconoció en una entrevista:
“¿Sabíamos que estábamos mintiendo sobre las drogas? Por supuesto que lo sabíamos.”

Durante décadas, el enorme potencial de la psilocibina permaneció dormido, pero nunca fue olvidado. Un movimiento silencioso y subterráneo mantuvo viva la llama: terapeutas, sanadores y científicos valientes que se negaron a dejar que la luz se extinguiera.

Hoy, más de medio siglo después, la psilocibina ha vuelto a las manos de investigadores, universidades y —aunque también de la gran industria farmacéutica— con más rigor, más financiación y más esperanza que nunca. No estamos empezando de cero. Estamos retomando el camino que se interrumpió. Y esta vez, lo estamos haciendo mejor.



LA MICRODOSIFICACIÓN COMO CAMINO DE TRANSFORMACIÓN 

Puede que, al leer sobre la microdosificación, te surja la pregunta: “¿Realmente es tan fácil como parece?”

La respuesta es que la microdosificación no es un atajo. No es una solución mágica ni un truco químico para evadir lo que sientes. Es, más bien, una práctica consciente, una herramienta que se alinea contigo y te acompaña en tu propio proceso de transformación.

La psilocibina puede entenderse como una llave. Una llave poderosa que abre puertas internas hacia estados de claridad, fluidez, creatividad, presencia y compasión. Pero la verdadera magia ocurre cuando eliges atravesar esas puertas y permitir que lo que descubras en tu interior transforme tu vida cotidiana.
Ahí es donde nace el propósito de Metamorfosis: acompañarte a caminar ese sendero, sostenerte en el proceso y ofrecerte un espacio seguro donde cuerpo, mente y alma puedan transformarse.

La microdosificación, en este camino, no hace el trabajo por ti. Lo hace contigo. Y cuando se une a la intención, la práctica y la guía adecuada, puede convertirse en un catalizador profundo de cambio y sanación. porque el verdadero viaje no es hacia afuera, sino hacia adentro. Y en ese viaje, no estarás solo: estarás acompañado, sostenido y guiado.

Si quieres más información sobre microdosificación contáctame y solicita gratuitamente tu Guía sobre Microdosificación


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