|
Hay algo incómodo de aceptar: el conflicto no desaparece cuando “todo va bien”. El conflicto aparece cuando hay vida, cuando hay vínculo, cuando hay verdad. La diferencia no está en evitarlo, sino en desde dónde lo vivimos. Dos personas pueden estar teniendo exactamente la misma conversación… y vivir experiencias completamente distintas. Una puede sentirse atacada, incomprendida y reaccionar desde la herida. La otra puede estar presente, abierta y utilizar ese mismo momento como una oportunidad de crecimiento. Lo que cambia no es el conflicto. Lo que cambia es el nivel de consciencia. Este enfoque no nace de una única teoría, sino de la integración de distintas corrientes como la Psicología humanista, la Psicología transpersonal o la Comunicación no violenta de Marshall Rosenberg. Todas apuntan hacia lo mismo: no reaccionamos a lo que ocurre, sino a lo que eso activa dentro de nosotros. Vamos a recorrer estos niveles para que puedas reconocerte —no desde el juicio, sino desde la consciencia. Cuando el conflicto es una batalla: el nivel del ego En este nivel, el conflicto se vive como una amenaza. El cuerpo se activa, la mente se cierra y aparece una necesidad urgente: tener razón. Imagina que tu pareja te dice: “Últimamente siento que no estás muy presente conmigo.” Si estás en este nivel, lo más probable es que respondas algo como: “¿Cómo que no? ¡Si soy yo quien siempre está pendiente!” No estás escuchando. Estás defendiéndote. Aquí:
Cuando el conflicto se gestiona: el nivel racional Aquí ya hay un pequeño espacio. No reaccionas tan impulsivamente, pero tampoco estás yendo al fondo. Siguiendo el mismo ejemplo, podrías decir: “Vale, pues vamos a organizarnos mejor para pasar más tiempo juntos.” Suena bien, y de hecho ayuda. Pero hay algo que se queda fuera: la emoción real. En este nivel:
Cuando el conflicto abre: el nivel consciente Aquí ocurre un cambio profundo. Dejas de ver el conflicto como un problema y empiezas a verlo como información. Ante la misma frase, podrías responder: “¿Qué es lo que te hace sentir que no estoy presente?” Y la otra persona puede decir: “Que cuando estamos juntos estás con el móvil, y me siento poco importante.” Ahora ya no hay ataque. Hay verdad. En este nivel:
Cuando el conflicto revela: el nivel de responsabilidad interna Este es el punto donde todo empieza a cambiar de verdad. Porque dejas de mirar solo al otro y empiezas a mirarte a ti. Quizá te das cuenta de algo como: “Esto me duele tanto porque siento que no soy suficiente… y eso ya lo sentía mucho antes de esta relación.” Ahí el conflicto deja de ser externo. Se convierte en una puerta. En este nivel:
Cuando el conflicto une: el nivel de creación consciente Aquí el conflicto no solo no rompe el vínculo… lo fortalece. Porque puedes sostener conversaciones incómodas sin atacar ni cerrarte. Puedes ser honesta sin herir, y escuchar sin defenderte. La conversación ahora podría sonar así: “Me doy cuenta de que cuando estoy con el móvil me desconecto. Entiendo que eso te haga sentir así. ¿Cómo podemos hacer para que ambos nos sintamos más conectados?” Aquí:
Cuando el conflicto se disuelve: el nivel de consciencia expandida En este nivel, la relación con el conflicto cambia por completo. No porque nunca haya tensión, sino porque ya no te identificas con ella. Puedes observar lo que ocurre dentro de ti sin reaccionar automáticamente: “Estoy sintiendo rabia… pero no necesito actuar desde ahí.” Y también puedes ver al otro con más profundidad: “Está reaccionando desde su herida, no contra mí.” Aquí aparece algo muy valioso: la compasión. El conflicto pierde carga, se suaviza, e incluso a veces se disuelve sin necesidad de grandes conversaciones. La clave no es el nivel, es la presencia No se trata de “estar siempre en el nivel más alto”. Eso no es real. Todos, absolutamente todos, nos movemos entre estos niveles dependiendo de:
Está en darte cuenta antes. Antes de que escale. Antes de que hieras. Antes de que te desconectes de ti. Porque en ese pequeño instante donde aparece consciencia… aparece también la libertad de elegir. Y ahí, justo ahí, es donde el conflicto deja de ser algo que te pasa… y se convierte en algo que te transforma. Categorías Todo
0 Comentarios
Tu comentario se publicará después de su aprobación.
Deja una respuesta. |