|
Muchas parejas creen que la intimidad se mantiene compartiendo tiempo, proyectos o incluso sexualidad. Sin embargo, con el paso de los años, algo se va apagando: ya no hay discusiones intensas, pero tampoco encuentros profundos. La relación funciona, pero no vibra.
Desde la terapia Gestalt entendemos que la intimidad emocional no tiene tanto que ver con lo que se hace juntos, sino con cómo se está con el otro. Es el espacio donde dos personas se muestran tal como son, sin máscaras ni defensas, y se reconocen mutuamente.
0 Comentarios
Toda relación de pareja atraviesa momentos de crisis. Sin embargo, no todas las crisis significan lo mismo. Algunas anuncian un desgaste profundo; otras, en cambio, señalan una etapa de cambio y crecimiento que aún no ha sido integrada. Saber diferenciarlas no es sencillo, especialmente cuando el dolor, la confusión o el cansancio emocional están presentes.
Desde la terapia Gestalt, la crisis no se entiende como un error del camino, sino como una interrupción necesaria del funcionamiento habitual de la relación. Algo deja de sostenerse como antes porque la pareja —o alguno de sus miembros— ya no es la misma. La mayoría de las parejas acuden a terapia con una petición clara: “Queremos dejar de discutir”.
Las discusiones desgastan, generan distancia y, con el tiempo, erosionan el vínculo. Sin embargo, desde la terapia Gestalt, el conflicto no se entiende como el enemigo de la relación, sino como un mensaje que algo esencial no está siendo visto, escuchado o atendido. El verdadero problema no es que haya conflictos, sino cómo se viven, cómo se sostienen y qué se hace con ellos. Muchas parejas llegan a terapia diciendo lo mismo: "Nos queremos, pero no sabemos qué nos está pasando”. Esta frase encierra una de las grandes confusiones de nuestra cultura afectiva: la creencia de que el amor, por sí solo, debería ser suficiente para sostener una relación.
El amor es un ingrediente fundamental, pero no garantiza una relación sana, viva ni consciente. Amar no significa saber relacionarse. Y cuando esta diferencia no se comprende, la pareja se llena de frustración, reproches y sensación de fracaso. |